25,00 €
La Raspa nace donde la tierra desafía al cultivo: en las laderas empinadas de la Axarquía, con suelos de esquistos y filitas negras, sobre 800 metros de altitud. Allí, cada racimo se convierte en una pequeña victoria, vendimiado a mano, transportado con mulas y cuidado con paciencia.
La Syrah (70%) aporta cuerpo, estructura y fruta, mientras que la Romé (30%) la autóctona de Málaga, rara, antigua, camaleónica. Le imprime su elegancia mediterránea, su fragilidad aromática y su autenticidad.
Cada variedad fermenta por separado, en acero, para conservar su identidad; luego se ensamblan y reposan seis meses en barricas grandes de roble francés, dejando que el vino se serene sin perder su frescura.
El resultado es un vino honesto, sincero, que refleja su tierra y su clima . Un vino con historia, alma y sabor mediterráneo.
VISTA: Un vino de capa media-alta, con un color picota profundo.
NARIZ: Se abre con aromas vibrantes de frutos rojos y negros (cerezas, grosellas, moras) que emergen con frescura mediterránea. Luego aparecen matices herbáceos, pizca de pimienta negra y un sutil halo mineral.
BOCA: Su entrada es jugosa, la fruta sacude el paladar, los taninos aparecen suaves pero presentes, la acidez mantiene el latido. Tiene un cuerpo equilibrado, un carácter amable y un final persistente con recuerdos afrutados y especiados.
PARRILLADA DE VERDURAS: La Raspa tiene fruta fresca, especias suaves y notas herbales que encajan de forma natural con las verduras tostadas. El vino refresca y realza los sabores sin imponerse.
RAVIOLI DE BACALAO: El toque ahumado del plato se entrelaza perfecto con la Syrah; la frescura de la Romé mantiene todo equilibrado.
BRIOCHE DE VACIO: La fruta y especias de La Raspa se llevan de maravilla con el dulzor del brioche y la jugosidad del vacío. La acidez corta la grasa y el vino hace el plato más ligero.
TACOS DE COSTILLA: La costilla a baja temperatura tiene potencia, pero la mezcla de mayonesas y encurtidos pide frescura. La fruta roja/negra y la tensión del vino resisten el sabor del plato sin perder elegancia.
TATAKI DE TERNERA: El vino realza el tostado exterior del tataki y acompaña su interior rosado sin dominar. La frescura del vino mantiene el bocado limpio y elegante. Maridaje fino, preciso y muy “Axarquía + Argentina”.
MOLLEJAS: La textura crujiente + grasa ligera de las mollejas combinan increíble con la acidez y especias de la Syrah. La Raspa las equilibra, las limpia y potencia su sabor de brasa.