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La Matriarca 2020 procede de viñedos ubicados a aproximadamente 2.500 metros sobre el nivel del mar en Molinos, dentro de los Valles Calchaquíes. Los suelos, de gran altitud, con exposición intensa al sol y grandes desniveles térmicos día-noche, otorgan al Pinot Noir una expresión única de fruta pura y frescura mineral.
La vendimia se realiza manualmente, con una selección rigurosa. La vinificación respeta la identidad varietal: fermentación controlada para preservar la fruta, crianza moderada para aportar complejidad sin tapar frescura. La descripción comercial menciona que al paladar es “franco, de textura untuosa, acidez vibrante y taninos firmes”.
La combinación de altitud, suelos y clima extremos (alta radiación solar, amplitudes térmicas) hace que este Pinot Noir tenga una identidad muy marcada: más tensión que potencia, más subtileza que volumen.
VISTA: Presenta un color rubí-granate con reflejos violáceos, brillante y de capa media-ligera, que anuncia frescura y elegancia.
NARIZ: En nariz despliega una cuidadosa mezcla de fruta roja fresca —cereza, guinda— junto con destellos de flores rojas y un fondo mineral y terroso que evoca los suelos de altura del norte argentino.
BOCA: Es tenso y refinado: la acidez vibrante mantiene el vino vivo, el tanino es fino y sedoso, y el cuerpo medio aporta presencia sin volumen excesivo. El final es limpio, con retrogusto de fruta roja madura, un toque especiado sutil y una sensación de altitud que invita a la copa siguiente.
PATA DE PULPO: El perfil de altitud del vino aporta mineralidad y acidez que “levantan” la textura del pulpo y equilibran su sabor a brasa. La fruta roja del vino contrasta de forma elegante con el marino del plato.
RAVIOLI DE BACALAO: Se trata de un plato con delicadeza y sabor definido. La Matriarca, con su finura, acidez viva y tanino ligero, permite que el bacalao sea protagonista sin que el vino se imponga; limpia el paladar después del bocado.
SALMÓN: El perfil de altura del vino sirve para equilibrar la grasa natural del salmón. La combinación de fruta roja ligera, acidez viva y tanino suave permite maridar pescado graso con un Pinot Noir moderno y elegante.
PROVOLETA: Puede parecer fuerte, pero la acidez del Pinot Noir corta muy bien la grasa del queso y la fruta lo refresca.
MOLLEJAS: La textura crujiente y la grasa suave combinan bien con vinos de acidez firme y tanino fino.
TATAKI DE TERNERA: La textura suave y jugosa encaja perfecto con un tinto ligero. La fruta roja acompaña sin dominar y la acidez equilibra el tostado exterior.