200,00 €
Susana Balbo Wines – Gualtallary, Valle de Uco
Nosotros Nómade 2018 nace donde la viticultura se convierte en un acto de fe: Gualtallary, un desierto de altura a 1.300 metros donde el viento corta, la luz quema y la tierra es tan pobre que solo la vid se atreve a desafiarla.
Allí, cada planta lucha. Y cada racimo es un milagro.
La vendimia se realiza a mano, a la madrugada, cuando el sol aún no toca la piel de la uva. Se refrescan los racimos durante 24 horas, como si se les invitara a descansar después del rigor de la montaña. Luego llega la doble selección, racimo por racimo, grano por grano, buscando únicamente lo perfecto.
La fermentación empieza en cubas de roble de 6.500 litros, con pisoneos suaves, casi rituales, donde el vino se va formando lento, profundo, concentrado.
La maceración se extiende más de treinta días: es el tiempo que Gualtallary exige para revelar su alma.
La maloláctica sucede en barricas, y luego llega una crianza majestuosa: 20 meses en roble francés (80% nuevas), donde el vino no solo se redondea… se define.
Nosotros Nómade no es un Malbec más, es un manifiesto del Valle de Uco, un retrato líquido del desierto, un vino que lleva el nombre “Nosotros” porque resume el trabajo, la historia y la vida de todo un equipo detrás de cada botella.
VISTA: Nosotros 2018 se presenta con un rubí profundo, vibrante, casi hipnótico.
NARIZ: En nariz despliega capas y capas de aromas: arándanos, cassis, ciruelas negras, flores secas, violetas, pimienta dulce y ese inconfundible perfume mineral que solo Gualtallary puede ofrecer.
BOCA: Es inmenso y a la vez refinado. La entrada es amplia, envolvente; la acidez aparece como una línea de luz que sostiene la estructura; los taninos firmes, tensos, impecablemente pulidos, construyen un final largo, persistente, lleno de fruta negra madura, especias y tierra calcárea.
Un Malbec que no busca solo seducir, busca trascender.
CHULETON MADURADO: Un vino de esta profundidad necesita un rival a su altura. El chuletón madurado ofrece potencia, fibra y carácter, y el Nómade lo abraza con taninos firmes y un aura mineral que enmarca cada bocado.
TOMAHAWK: Un corte monumental para un vino monumental. La fruta negra madura envuelve la grasa noble del Tomahawk y la acidez mantiene el paladar vivo, creando un maridaje intenso, memorable.
T-BONE: El lado más elegante del vino (su textura aterciopelada y su acidez natural) resalta el equilibrio entre lomo y entrecot de este corte. Un maridaje de precisión.
SOLOMILLO CON SALSA DE BOLETUS: Las notas terrosas del boletus se funden con la mineralidad calcárea del vino. La crianza larga en barrica aporta la profundidad ideal para un plato de aromas sedosos y complejos.
VACIO: Aquí el vino despliega su elegancia: fruta oscura, tensión, acidez fresca y taninos pulidos que elevan el vacío sin dominarlo.
TIRA DE ASADO: Carne, hueso, ahumado, brasa… Un plato que encuentra en el Nómade un compañero con estructura y firmeza suficiente para sostener toda su intensidad.